
En mi barrio fueron pocos los que se sumaron a la campaña del apagón mundial, fue divertido ver a varias personas en sus techos y saludar a las siluetas que apenas se podían distinguir, en la oscuridad, pero fue mejor ver a la catedral apagada, aunque esta acción sea más simbólica que significativa.
Supongo que con el pasar de los años, se sumaran más personas, pero pocas de ellas asumirán una responsabilidad real hacia el planeta, seamos el cambio que queremos ver en el mundo.
Lo más entretenido del apagón fue estar con m familia, alrededor de una vela y compartir por más de 3 horas, historia de terror y un ameno momento familiar, que no vivía hace muchos años, quisiera q haya más apagones para poder conversar mas, pero uno de estos días veré como “arreglo el medidor”.
hastá el próximo Miércoles!
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