Discurso de Orden

Discurso de orden en el doctorado Honoris Causa del
sociólogo francés Alain Touraine

FUENTE: http://www.bnp.gob.pe/portalbnp/index.php?option=com_content&task=view&id=734&Itemid=408

Alain Touraine, que nos visita, en uno de los máximos representantes de la sociología no solamente francesa o europea sino mundial. Su obra, en efecto, atraviesa el siglo veinte en modulación con las pasiones científicas y políticas. En consecuencia, presentarlo, resumirlo, no es tarea fácil. Autor de más de una veintena de libros, algunos tan influyentes como “’ La sociedad post-industrial”, o de categorías como “ los movimientos sociales”, “el retorno del actor”, una teorización esta última, decisiva para el oficio del sociólogo, como examinaré dentro de poco, y que hace hincapié en el papel dinamizador del conflicto social mismo, en cómo se relacionan los procesos sociales y las conductas individuales. No proseguiré, sin embargo, sin agradecer a las autoridades académicas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos el haberme confiado tal tarea, que repito, es un honor, y es a la vez, por la densidad del aporte de Alain Touraine al conocimiento del hombre por el hombre mismo en el siglo veinte y el actual, un verdadero desafío intelectual y moral. Lo intentaré, en el límite de mis modestas fuerzas.

Nada mejor para ello que seguir la conocida receta cartesiana: ante una tarea inmensa, y éste es el caso, conviene descomponerla. Y atacar la dificultad parte por parte. Así, en la primera parte de esta presentación, mostraré la evolución de su trabajo intelectual. En la segunda, y siempre de la manera más breve y sumaria posible, algunas de sus formulaciones recientes que sobrepasan el cuadro tradicional del pensar sociológico. Y se constituyen en una mirada sobre el mundo en que vivimos y el mañana posible. La mirada, conviene señalar, que tuvieron los filósofos casi en exclusividad ante de la aparición en la modernidad de los trabajadores intelectuales de la sociedad, de economistas a antropólogos y sociólogos. Del análisis de lo social.

En Touraine sociólogo, sus propios colegas suelen apreciar tres momentos creativos. Arranca observando el trabajo obrero en las fábricas francesas Renault por los años cincuenta, y pasa luego a observar la «conciencia obrera » en dos empresas chilenas en los años sesenta. Esta primera etapa es la de su “sociología del trabajo”. Conviene citar brevemente algunas de sus obras de este período, a saber, “ L’Evolution du travail ouvrier aux usines Renault,1955; Sociologie de l’action,1965( traducida en 1969). Quisiera añadir algunos aspectos biográficos de ese momento preciso. Esos primeros trabajos no son solamente meditación teórica sino trabajos prácticos bañados por la realidad obrera, y habiéndose casado con dama chilena, un compromiso con los obreros de ese país, con la “ unidad popular del Chile de Allende”. Touraine llega a decir, en el medio académico y político francés, en los debates sobre el destino de la América latina, esta frase que lo dice todo, “ Je suis chilien”. Es una adhesión moral y sentimental a nuestro continente que pese a su interés por temas cientificamente más globales, no lo ha abandonado nunca.Por eso, esta mañana sanmarquina está con nosotros.

El segundo momento sociológico arranca del Mayo francés de 1968. Pero es ya Touraine “hombre de dos mundos”, como lo señala Fernando Sabsay, y así, atiende al problema de los golpes militares en la América Latina de esos años trágicos. Por las mismas fechas está atento a lo que comienza a amanecer en otros países avanzados, es decir, «la sociedad post-industrial ». Es un tercer Touraine que estudia lo que él mismo llama « los movimientos sociales », y tras ellos va a Polonia, donde se instala, un año entero, para estudiar la emergencia de ese movimiento sindical obrero llamado « Solidaridad », que, por su revuelta ante el partido comunista polaco, marcará el fin de la legitimidad del poder soviético. De ese período, un par de libros, entre muchos otros trabajos, « El movimiento obrero » y una vez más « La palabra y la sangre », este último un vasto trabajo sobre nuestro continente.

Una obra en la que se combinan los títulos que dan cuenta de la progresión de una nueva versión de la sociología, la sociología como ciencia sin referencia necesaria a un lugar en especial, y a la vez, los libros dedicados a la América Latina. Touraine vive la muerte de Allende con una intensidad poco corriente en otros observadores y sociólogos. En 1974 publica « Vida y muerte del Chile popular ». Pero no es lo que se llama un “ americanista”, es decir, únicamente un especialista de nuestro vasto continente y su complejo mundo, porque, insisto, su trabajo siendo a la vez práctico no pierde de vista lo que pasa en el avanzado mundo industrial y en la misma sociología, su métier, su oficio. Son muchos los trabajos en ese sentido, « Cartas a una estudiante » ( l974 ) « La sociedad invisible » (1976), “Un deseo de historia” ( traducida como una autobiografia intelectual, l978 )Y de nuevo nuestro continente « Las sociedades dependientes. Ensayos sobre la América latina ».( 1978. «Un deseo de historia. Autobiografía intelectual », obra de 1977 y traducida en 1978. ) Es el momento en que él mismo, se autoanaliza.

Una obra tan vasta podría contentar a cualquier otro investigador social y europeo, que por lo general tienen vasta obra, no a Alain Touraine. Hay un cuarto o quinto Touraine. Un nuevo campo de exploración se abre a mediados de los años ochenta. Después de la preocupación por las clases, por las masas y los movimientos sociales, Touraine plantea « el retorno al actor ». Quisiera detenerme unos minutos en este punto.

Hay que especificar qué entiende por « l’acteur ». “ Llamo sujeto o actor –dice Touraine - a la construcción del individuo (o del grupo) como actor, por la asociación de su libertad afirmada y su experiencia vivida, asumida y reinterpretada. El sujeto es el esfuerzo de transformación de una situación vivida en acción libre; introduce libertad en lo que en principio se manifestaba como unos determinantes sociales y una herencia cultural. Entonces, se trata de algo más que del individuo. Ha sido antigua, organizativa de la historia misma de las ciencias sociales, la oposición entre individuo y sociedad, una suerte de antinomía fundadora, desde Tonnies. Pero los sociólogos recientemente hallan el término de “ sociedad” demasiado polisémico: sociedad peruana, sociedad industrial, sociedad filarmónica. Por otra parte, existe la tentación de oponer el individuo a la sociedad. Y de esta manera, tener que optar entre el individuo como actor social y la sociedad, como estructura o sistema. Ahora bien, la lógica del actor de Touraine que en este instante nos ocupa, rompe con esa falsa oposición. De alguna manera retoma el hilo de lo que desde Norbert Elias se entiende por “ una sociedad de individuos”, y constituye una propuesta a la vez audaz y paradójica. En vez de enfrentar estos dos conceptos, los vincula. Touraine razona : el individuo y el grupo existen encerrados en la comunidad. Pero el problema no puede seguir planteándose “como una alternativa radical entre el individuo kantiano y el tejido social y cultural. En esto el movimiento obrero fue muy claro- señala - la acción colectiva es imprescindible para conseguir derechos individuales ( contratos laborales, protección social ) La dificultad, agrega, consiste en saber definir un sujeto individual de derecho que sea simultáneamente social, politico y cultural “. Su “ Lógica del actor” aparecida en 1984, editada por la prestigiosa casa Fayard, es un ensayo, pero ambicioso : busca comprender el nuevo tipo de organización emergente postindustrial, “ el cual no se manifiesta en una esencia o definición esencial”, se señala en la presentación del libro “.. sino en una constante invención, a través de los conflictos y las negociaciones, de otras reglas de la vida colectiva.” Si le entiendo bien, el actor social lo produce el conflicto y a la vez, la emergencia de una conciencia social. Pero no hablemos del profesor Touraine como si no estuviese presente. ¿ Qué dice de él mismo ? Touraine par lui-même.

“ Yo no elegí hacer sociología del trabajo, ni siquiera estudiar sociología. Simplemente, salí del liceo y decidí conocer lo que me rodeaba. Y lo que descubrí fue el mundo del trabajo, el movimiento obrero y la descolonización. ¿ Cómo no dar importancia central a este problema en 1946? Pero hoy las categorías socioeconómicas han dado paso a las categorías culturales” dice Touraine, “ aunque el trabajo ha perdido su centralidad”, señala, no quiere escuchar hablar del fin del trabajo; “ la mitad de familias francesas tienen al menos un obrero entre sus miembros.” Pero hay un cambio de perspectiva. Se ha producido un giro, un tournant, en las categorias de percepción de la realidad: “una invasión desde los años sesenta de la vida pública por las categorias socioculturales”. Tomo esta opinión de una entre las muchas entrevistas que se le ha hecho recientemente. Habla Touraine:“ hace cincuenta años se produjo un movimiento dentro de la sociología que desplazó la noción de sociedad y la sustituyó por relaciones de poder, que equivale a relaciones sociales. Hoy la tendencia es a centrarse en el significado que se atribuye el actor en la acción social. En mayo del 68, Touraine había anunciado la transición del puro economismo a la dominación cultural. Y un aspecto que no examinaré hoy, pero que enuncio, es el siguiente. Por fundadas razones, se puede considerar a Touraine como parte de ese saber europeo que se presenta como una ciudadanía del saber mundial, siendo esencialmente eurocéntrico, y en el fondo provincial. No es su caso, no prolonga el colonialismo cultural. Por su amor por la América latina, Touraine ya no es del todo europeo, se halla en “los interticios”, para retomar el término del profesor hindú Homi K. Bhabha; entiende la hibridización de la cultura. ¿ Touraine como Morin, cosmopolita marginal ? En otra ocasión. No es posible resumir a tan gran y fecundo profesor. Ni en una conferencia, que no es el caso presente. Ni siquiera en un seminario de varias y sucesivas lecciones. Por eso, con los riesgos metodológicos que ello implica, déjenme agrupar en sus últimos y grandes títulos, aquello que vendría a ser las grandes líneas actuales en un pensador con una perspectiva de alcance universal que hoy nos visita. Lo digo porque sus últimos trabajos, desde 1992, se ocupan de la “ crítica a la modernidad”. En 1993 “ La voz y la mirada, es la sociologia de los movimientos sociales revisitados; La interrogación sobre la democracia, es de l994. Su pregunta, ¿ Podremos vivir juntos? de l997. En el 2001 se interroga sobre la salida del liberalismo. En el 2005 nos propone un nuevo paradigma.Pour comprendre le monde d’ aujourd’hui. En el 2OO6 se interese por el “ Mundo de las mujeres”. En el 2OO7, nos propone pensar de otra manera. ( Penser autrement ) Muchas problemáticas son abrazadas en esas obras recientes, asuntos que nos interesan vivamente, la muerte del gauchismo, la profecía anti-nuclear, el después del socialismo, para decirlo glosando algunas de sus publicaciones.

En fin, se suele presentar a Touraine, debido a sus primeros trabajo de sociología del trabajo, como un sociologo del accionismo, y esto es cierto para trabajos como la “ producción de la sociedad” de l974, pero esa observación participante original, su método de entonces, se ha visto reemplazada, desde los estudios de los movimientos sociales ( de estudiantes, regionales, ecologistas, mujeres, etc) por otra concepción. La sociedad se piensa a sí misma y el sociólogo no la dirige, en cambio la ayuda a entenderse. No puedo resistirme a citar aquí, cual es su propuesta de la misión de la Sociología.

¿ Para que sirve la sociología ? “ La sociología debe reconocerse una finalidad y una función : contribuir a que los miembros de una sociedad se comporten lo más posible como actores en una sociedad ella misma, libre de su orden ( o dominación ) de sus ideologías y de sus retóricas”.(1) ¿ Qué es lo que nos está diciendo ? Seamos claros, seamos sinceros, entre las retóricas e ideologías posibles, las de los propios intelectuales y sociólogos. Touraine aspira a que el “..conjunto social actua sobre si mismo “. “El fin de la sociología es de activar a la sociedad a hacer visible sus propios movimientos”. ¿ Y el sociólogo, a todo esto? Y nos responde: “ No puede tener otra finalidad que de ayudar al buen funcionamiento de los sistemas de accion que el estudia. Esta formula asombrara al lector. Que reflexione un instante. Adoptar otra posición, es identificarse a un actor social, que es la definición misma de la ideología.” (2) Si le entiendo bien, lo que trata es de prevenirnos a ocupar un rol de usurpación, el de reemplazar a los dirigentes salidos del propio magma de lo social, a repetir la lógica de la dominación tradicional que reemplaza las viejas dominaciones por nuevas. Y en él, ideología no es buena palabra, como no lo es en el Marx juvenil de “La ideología alemana”, es decir, verdad a medias, interesada. Lo que quiero decir es que, a mi modo de ver, Alain Touraine ha salido de dos lógicas extremas. La del sociólogo experto, al servicio del orden de las empresas dominantes. Y las del intelectual “ engagé”, a lo Sartre, que lo llevó a callar los grandes crímenes cometidos en nombre del socialismo. Sartre se negó, en efecto, a admitir que había campos de concentración en la URSS. Así, la propuesta Touraine. Ni tecnicismo indiferente ni entrega ciega. La suya, lúcida, honesta, es un ejemplo de como actuar ante el doble aparato de lo universitario y el poder, de manera a la vez creativa y libre y autónoma. ¿ Del sociólogo como un dador de sentido? ¿ De un liberador a la vez, no dominante ? El tema es arduo, y no es el momento para expresar mis propios reparos.

Concluyamos. No hay tiempo aquí y ahora para desenvolver la serpentina interminable de su pensamiento que abraza el mundo actual, su reflexión, por ejemplo, sobre el cura sui, “el cuidado de sí”, expuesta en una entrevista del 2006, que le parece una arma personal ante el dominio de sí de la lógica económica. Por eso, nunca mejor venido la distinción que se le impone, de doctor honoris causa, aunque me permito añadir, el homenaje podría prolongase en profundizar y estudiar sus textos y sus ideas, en aulas. Touraine nos sorprendería. Cuando opina sobre las democracias, y en especial las latinoamericanas, puede sorprendernos. Touraine une lo que generalmente el debate ideológico separa, y como se halla libre de ataduras partidarias y como no busca halagar a nadie, igual viaja a visitar el experimento autoorganizado de poder en Chiapas, como del poder del sujeto, la libertad, la memoria, la razón. Qué es la democracia, se pregunta, en textos que de ninguna manera pienso ahora abordar, que apenas menciono para abrir la curiosidad de todos los presentes en caso que no lo conozcan. Touraine sabe que la respuesta no es fácil y la prueba es que diserta largamente sobre como debe ser a la vez esa democracia, “republicana, liberal, social”, sobre los conflictos de valores, sobre crisis y autoritarismo, sobre “la democracia tutelada”, sin duda, y sin embargo, sobre “los procesos de democratización” que muchas llevan en el vientre, ahí donde otros observadores hieren o sancionan ciegamente. La sabia y tenaz autonomía de nuestro invitado. Y por último, un vislumbre. Una ráfaga de optimismo en un tiempo nublado. Sobre el actual momento de la globalidad dominante, al que ve acabarse. “ Pronto vamos a salir de este período de capitalismo puro, y entonces, será necesario inventar una nueva socialdemocracia, que en lugar de ser redistributiva, deberá apoyarse en un sistema educativo “. Querido profesor Touraine, precisamente el sistema educativo, ¡ una de nuestras llagas ! Bienvenido maestro. A esta su casa. A este su país, de rebeldes culturales. Notas (1)Pour la sociologie, París, Seuil, " Point" 1974 pp. 236-241 en, Karl M. van Meter, La sociologie, Larousse,1992. pp. 745.

(2) El joven Marx entiende por ideología un conjunto de ideas pero nunca inocente, cargada de ilusiones, de autocomplacencia y mentira por parte de quien la emite. A ello Marx opone su teoría materialista que se quiere científica. Es bueno recordar que “ La ideología alemana” fue escrita cuando Karl Marx a los 28 años conoce y descubre a Friedrich Engels, y escriben juntos en Bruselas, en el exilio y antes de partir definitivamente a Londres, las once tesis contra Feuerbach que cambiaran la historia de la filosofía. Sobre todo la onceava tesis, “ los filósofos no han hecho sino interpretar el mundo sin intentar transformarlo “. En el Perú utilizamos la idea de “ ideología” como doctrina, como algo positivo, olvidando la lección del propio Marx, una forma perversa del saber, que no es ciencia sino ambición de poder. Y en definitiva, alienación

Surco, Mayo del 2008
Hugo Neira

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